Una mala noche

Cuando se fía la promoción a una empresa de trabajo temporal, algo en principio ni bueno ni malo, puede suceder lo siguiente:

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Que el precio recaiga en un filme que habla de explotación laboral.

Estrategia reventada.

Es un riesgo. Pero lo es más, porque va a ocurrir, que el engrendro resulte cutre: los presentadores con el logo de la empresa patrocinadora de los Goya. Nada del habitual patrocinio por inserción publicidad estratégica en las zonas de fotografías y declaraciones de los premiados. En la propia gala.

Sorprendente, aunque quizá se haya matizado el efecto por el desastre general de la gala. Es incoprensible la pobreza del guión del presentador y de los números cuando se habla de una gala de cine.

Y es incomprensible como los protagonistas del acontecimiento pretenden recuperar largando mítines, que no es sino una forma de hablar de uno mismo en lugar de su trabajo, la razón por la que ha llegado ahí. Y no es lo mismo hablar de uno mismo (a fin de cuentas al público le importa una higa) que del trabajo (anque sea pasar por maquillaje) , que es por lo que uno paga una entrada en taquilla.

Podría argüirse que el mitin forma parte de la marca personal.

No digo que no.

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Me pasan estos dos enlaces en los que se explica el por qué de los logos:

http://www.adecco.es/_data/NotasPrensa/pdf/526.pdf

http://www.adecco.es/_data/NotasPrensa/pdf/538.pdf

Item más: una herramienta promocional errada, porque el mensaje no ha llegado a sus destinatarios: el público televisivo.

Respecto a la gala, enlazo este artículo de Carlos Boyero, un crítico que me gusta hasta cuando discrepo. Y no es el caso.

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Periodistas y marca personal

Marca personal. Parece un concepto peregrino. Suena a etiquetar, un ejercicio con mala fama.
Sin embargo, marca personal es un concepto muy interesante: definir unos valores propios y unas capacidades que te hacen único y darlas a conocer.
No se reduce al 2.0. Es una ayuda pero no lo es todo.
Las marcas construyen una imagen -insisto en que el concepto no tiene por qué ser peyorativo- y se posicionan. La marca personal pretende lo mismo: qué es uno, qué quiere ser y cómo lo ven los demás.
Marca persona y mucha fama no tienen por qué ser coincidentes. Todo lo contrario. Lo importante es conocer dónde está tu público.

Estos conceptos los desarrolla de manera admirable Andrés Pérez Ortega.

Os dejo una entrevista publicada recién el diario y un enlace a su web.

Participó el pasado marzo en el Congreso de Periodismo Digital en una ponencia llena de sustancia y trufada con habilidades comunicativas. Y departió luego con quien quiso hablar con él.

Dejó algunas ideas bien interesantes sobre la relación entre marca personal y periodistas.

Las rescato de la libreta de notas, offline, por supuesto:

¿Qué hace un periodista?. Recoge información, la ordena, la procesa y la ofrece.
El periodista sabe procesar la información; en internet, la mayor parte no.
Para lograr credibilidad debes ser útil, fiable (defender lo que dices y esto cuesta un precio) y visible (no ser irrelevante)
No tienes por qué desaparecer en una empresa.

En ocasiones he dicho a mis compañeros que “vendan” su trabajo en sus redes sociales. Su firma es su logo de marca y aporta un valor. También un desvalor, porque tu marca tiene un posicionamiento que en ocasiones es negativo, por prejuicios, por errores o por malas experiencias del lector. Pero merece la pena intentarlo.

Y estoy convencido de que de la marca personal de sus trabajadores pueden obtener rédito las empresas, además de los propios profesionales.