¿Esclavos de la libertad absoluta?

Datos de transparencia de Google. Publicados en su blog.

Google recibió en el primer semestre del año 647 peticiones de gobiernos (sin especificar) para que informara sobre actividad de usuarios. La compañía ya advertido en su blog de que el número hace referencia a las peticiones que puede reconocer. En el 55 % de los casos se produjo un informe con datos sobre los usuarios.

España se sitúa entre los diez paíes con más peticiones de información. Por encima, están los Estados Unidos, La India, Alemania, Francia, el Reino Unido e Italia. Por debajo, Australia y Polonia.

Google apunta también que desde 2009, año en el que comenzó a aportar datos sobre peticiones de información de gobiernos, el número de solicitudes se ha triplicado.

Aquí se puede acceder al último informe: http://www.google.com/transparencyreport/userdatarequests/

El caso es que Google mantiene activo lo que denomina un informe de transparencia en el que puede accederse a datos generales -pero incompletos, como queda dicho- sobre solicitudes de gobiernos tanto de retirada de contenidos como de usuarios así como peticiones que atañen al derecho a la propiedad intelectual.

El espionaje es tan antiguo como la humanidad. Es un argumento utilizado para pasar por encima de la polémica despertada con las revelaciones sobre la complacencia de las empresas tecnológicas con los gobiernos.

Quien no comete delito alguno nada tiene que temer. Es otro, habitual también para apoyar legislaciones restrictivas de la libertad.

El usuario puede controlar lo que sube a internet.

En los aeropuertos se cometen violaciones de la intimidad. Se añade también.

Nada parece que podamos hacer ya sin internet y sin las herramientas con la que nos hemos acostumbrado a trabajar. ¿Nos tampamos los ojos, los oídos y la nariz? ¿Es conveniente hacerse el sueco? ¿Hay alternativa?

En mi caso, la reacción es bastante más relajada que la que tengo cada vez que afronto una cola en un aeropuerto, por ejemplo.

¿Hasta tal punto estamos abducidos por internet que hasta domeña fácilmente nuestras reacciones?

Tal vez seamos esclavos de la libertad absoluta que (proclamamos alegremente) es internet.

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