De QR ¿cómo andamos?

Los códigos QR comienzan a poblar soportes físicos de nuestro entorno: cartelería, postes informativos, enlaces, anuncios en medios impresos, merchandising, etcétera. Sin embargo, no parece que su uso se haya extendido en manera proporcional a la difusión de estas formas geométricas que codifican información.

El último análisis de marketing móvil de IAB Spain (del pasado septiembre), indica que sólo un 14 % de los usuarios de smartphone lo usa con frecuencia y que un 59 % lo ha utilizado alguna vez.

Otro difundido estudio, de la consultora Selenus, habla de que sólo el 10,5 % de las empresas que lo usan cuentan con una estrategia específica y clave para códigos QR. Este es el infográfico del estudio.

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Los QR suelen llevar a una página de ampliación de información, a una encuesta de datos o a una página de concursos o promoción. Son utilizados también para acceso a aplicaciones de realidad aumentada.

Recién he encontrado un uso práctico del QR para servicios públicos. Se trata de un cartel con un código que permite acceder a información sobre la zona peatonal de Huesca, recién implementada.

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Este uso de información de servicios tal vez sea una de las mejores virtualidades de esta herramienta. Al menos, en mi caso tiendo a utilizarlos más que los comerciales.

Para los usuarios particulares, pueden ser prácticos como facilitador de acceso a webs o blogs a través de soportes como tarjetas de presentación, por ejemplo.

Existen numerosas herramientas en internet para generar estos códigos a partir, por ejemplo, de url. Lo facilita incluso un acortador tan habitual como Bitly para cada uno de los enlaces qe acortamos.

Lo mismo que existen programas gratuitos para los smartphones que permiten escanear el QR.

Por curiosidad, incluyo este vídeo que explica cómo funcionan estos códigos.

 

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